Desde el 1 de mayo de 1886 y de la Revuelta de Haymarket, los combates y luchas por la justicia social hicieron de los trabajadores la fuerza irreductible y la garantía imprescindible en el camino de la emancipación nacional y social. Por: Mesa de Dirección de Proyecto Sur Pcia. de Bs.As.- Corriente Nacional Emancipación Sur IMG_79080545947024 Cada 1º de Mayo nos encuentra más profundamente convencidos que los trabajadores son los que deben protagonizar el camino hacia la emancipación nacional y social. Ese camino, tantas veces desviado, interrumpido y demorado por la tentación de atajos producto de una cultura política que subordina su subsistencia a la dependencia de los centros mundiales de decisión y además viciada de falta de representatividad o de liderazgos de farsantes que solos, creen poder volcar, a favor del pueblo, la correlación de fuerzas, hoy francamente desfavorable. La ofensiva de los grupos concentrados de poder, si bien es de una envergadura que no predecíamos, encontró una respuesta contundente de resistencia que sacudió los ánimos y los cálculos de los gerenciadores de la extranjerización del modelo productivo. Celebramos el 1º de Mayo sumándonos a estas horas de lucha, que entre otras cosas dejó, para la retórica de los comunicadores rentados de los explotadores, la insistencia en denominar la jornada histórica como “fiesta del trabajo”. Con el exitoso paro del 10 de abril, se vieron sorprendidos, porque acostumbrados a formatear la opinión pública se sentían seguros y en sus estrechas mentes los trabajadores se mostraban dóciles y resignados. No comprenden que la masiva adhesión al paro no se decide en la víspera. La huelga de 17 días de los docentes también se estuvo masticando silenciosamente hasta que el grito estalló para convocar a marchas multitudinarias y asambleas en las que participó trabajadores que hasta entonces se mantenían ajenos a la lucha gremial. La agenda se les quemó en las manos. Lo que hoy enfrenta los trabajadores es un salto cualitativo en la profundización del sometimiento neocolonial. Al carácter de precariedad y violencia a que se ha estructurado el mercado laboral, se le suma un sofisticado armado jurídico-político para reprimir, con un Estado policíaco, cualquier intento de oposición a un nuevo ciclo de acumulación de capital liderado por las multinacionales. El mensaje de hasta donde son capaces de llegar lo dio la sentencia a cadena perpetua a los trabajadores petroleros de Las Heras. Una injusticia repugnante con reminiscencias de la semana trágica de los años 20 del siglo pasado. Pero también, los trabajadores están mostrando algunos pasos para traer al presente hitos históricos de la lucha obrera como fueron los programas del 1º de Mayo y Huerta Grande. Pasos hacia la recuperación de la agremiación y avances antiburocráticos que se hacen visibles entre los delegados de base de las grandes fábricas y en la participación masiva en las movilizaciones. Apostaban a que la Central de Trabajadores Argentinos desapareciera y con todas sus contradicciones y vedetismos, creció y se fortaleció. Aunque estemos lejos de los niveles más altos alcanzados en independencia y conquistas, de aquellos memorables últimos años de la década del 60, La Corriente Nacional Emancipación Sur ofrecerá sus esfuerzos militantes para mantener firmes las causas que sintetizan los anhelos de la lucha organizada de más de un siglo. Nos toca vivir un tiempo de grandes contradicciones producto de la fragmentación del tejido social y de la instalación del individualismo como una avanzada del capitalismo global sobre la subjetividad de las relaciones humanas. A pesar de lo cual, la dominación presenta fisuras por las cuales no pueden ocultar el conflicto fruto de la inequidad y el carácter esencialmente gregario, en especial entre aquellos que encuentran en la unidad de los colectivos, que sufren la injusticia de ser hacedores de los bienes sociales y luchar por su subsistencia, la fuerza para no ser avasallados en su dignidad. El desafío es disputar el modelo productivo colonial que llevan adelante las trasnacionales y los grupos económicos y que los gobiernos y la oposición acompañan. A las reivindicaciones salariales, los trabajadores suman a sus reclamos “que el gobierno nacional deje de usar la plata de los trabajadores para pagarle al Club de París y a Repsol y haga efectivo el pago a nuestros compañeros”, como expresa el comunicado de los estibadores del puerto de Buenos Aires. Similares planteos vienen haciendo otros sectores de los trabajadores incorporando a su lucha las banderas la defensa de los intereses nacionales y la preservación del medio ambiente. Lo hacen recogiendo las causas que el campo popular y la militancia viene sembrando. No solamente hace falta generar condiciones para una conciencia generalizada que desarrolle un sujeto político, social, de trabajadores conscientes para ir hacia un proyecto social, económico, cultural y político alternativo en Argentina, sino que es prioritario abrir un gran debate en la militancia del campo popular para poner en primer lugar al proyecto emancipador, abandonando, al mismo tiempo la discusión sobre quién es el que conduce. Sumar en un diálogo por la emancipación con un gran espíritu de grandeza que nos permita forjar un gran frente del pueblo, desechando para siempre dogmatismos y sectarismos que prolongan el sufrimiento de nuestro pueblo. Si lo logramos, el 1º de Mayo será, y solo entonces, una fiesta del trabajo.