PobrezaDEFAULT En tiempos donde los “miedos” de comunicación atemorizan a la población con la posibilidad de que el país entre en default técnico, es oportuno plantear que el default del estado argentino es con su pueblo. Por:Ramiro Dominguez - Proyecto Sur Quilmes en la Corriente Nacional Emancipación Sur. PobrezaDurante largos años se hizo creer a la población que el problema de la deuda era parte del pasado. El pago al FMI y las constantes renegociaciones/canjes fueron fuertemente cuestionados por nuestro espacio político. Quienes siempre planteamos que el tema de la deuda pública argentina es uno de los instrumentos principales de la dominación financiera que somete a nuestro país no vamos a dejar de insistir en el pedido de una auditoría integral de la deuda pública. La repetida crisis de deuda que enfrentamos demuestra claramente el fracaso de la política llevada a cabo por el kirchnerismo. La careta del supuesto desendeudamiento se cae a pedazos; es tan insostenible que cuesta creer como se puede continuar mintiendo descaradamente. Luego de pagar compulsivamente durante más de una década, la deuda sigue incrementándose y ya ronda los 250 mil millones de dólares. Decimos que el default es con el pueblo argentino, porque hay 17 millones de trabajadores con un ingreso promedio de 4200 pesos para una canasta que en la región metropolitana, para una familia tipo, no baja de los 10 mil y 11 mil pesos. Siete de cada 10 hogares no llegan a fin de mes, y tres de cada 10 hogares es pobre. Paralelamente a la realidad descripta, no debemos olvidar el trabajo en negro, los precarizados y los desocupados que tristemente cada vez son más. La deuda es con el pueblo, porque es inadmisible que el 75% de los jubilados cobren 2.757 pesos. Con los fondos buitres se negocia y nadie tiene dudas que van a terminar pagando, pero a los pobres jubilados ni siquiera se los escucha. La deuda es con el pueblo, porque la calidad educativa es cada vez peor. Repartir netbooks, cuando las escuelas se caen a pedazos es indignante. Las computadoras son espejitos de colores. El ciclo kirchnerista parece llegar a su fin, pero el sufrimiento de nuestros compatriotas y la injusticia social parece no detenerse. Parece normal que hermanos nuestros revuelvan la basura buscando comida, parece normal ver niños pidiendo monedas en los semáforos, nadie se horroriza por hechos de corrupción grotescos, pero, eso si, según el oficialismo y la desdibujada oposición, la deuda “hay que pagarla”.