QUILMES Desde que comenzó el año, a diario escucha las sorprendidas quejas cualquier bonaerense poseedor de un automóvil. La razón de las quejas es simple, el aumento del impuesto automotor para el año 2015. Por:Juan Albaytero -Emancipación Sur- Frente Popular Desde que comenzó el año, a diario escucha las sorprendidas quejas cualquier bonaerense poseedor de un automóvil. La razón de las quejas es simple, el aumento del impuesto automotor para el año 2015. Ya hemos escrito al respecto, volver sobre la cuestión es a fin de mostrar cómo quienes dirigen la Provincia imponen pesadas cargas, mientras ellos gozan de los frutos de su “entrega por y para el pueblo”. El procedimiento fue muy simple. Scioli y los legisladores bonaerenses hicieron la gran “impuesto a las ganancias”. En qué consiste esto. Reitero es muy simple, revalúan la base imponible, pero mantienen las escalas de alícuotas, en lenguaje común tasas del impuesto. Revaluaron porque hubo y has inflación. Revaluaron en porcentajes muy superiores a la inflación reconocida oficialmente. Revaluaron los vehículos en porcentajes muy superiores a los que se reconocerán como recomposición de los salarios de los agentes bonaerenses. Conclusión de todo esto es que, todo aquel que haya adquirido un vehículo, sobre todo aquellos tentados por las ofertas de financiación, hoy tienen vehículos gravados a las escalas más altas del impuesto y a las tasas más altas. Conclusión han caído en la trampa de la cual no se sale. Y todo esto para qué. También muy sencillo, para entenderlo hay que ver cómo se gastan los fondos públicos. Los legisladores que alegremente aprobaron la trampa tienen a su disposición un presupuesto para el año 2015 de $ 2.700 millones. Ese monto es igual al presupuesto de 20 –VEINTE!!- hospitales provinciales como el Hospital Isidoro Iriarte de Quilmes. Presupuesto que incluye la totalidad del gasto en personal, el gasto de funcionamiento y el de mantenimiento de la infraestructura, desde ya más que magro. Los escasos y poco más de 130 legisladores se enriquecen con su presupuesto; mantienen todo un importante aparato político, bien pago con nuestros impuestos; nos empapelan de afiches, en especial de color naranja; alquilan gigantografías que cuestan fortunas. Los hospitales profundizan la degradación de los sueldos profesionales; los edificios están sometidos a importantes deterioros; los insumos básicos son más que escasos y ni que hablar de la aparatología. Por ejemplo, tomógrafos adquiridos, pero no instalados. No solo en Río Gallegos se cuecen habas. La única verdad es la realidad. Esta es la realidad que viven los bonaerenses. Conocer la realidad no es para quedarse paralizados, en posición de queja. Conocer la realidad es para cambiarla. Solo se cambia esta triste y trágica realidad cuando la asumamos como Pueblo. Para ello se necesita el compromiso concreto. No sirve el animemos y vayan. Solo sirve construir un destino común que sea para la felicidad del pueblo argentino y no para la felicidad de unos pocos.Juqan Albaytero