Diario HOY, 5 de setiembre de 2015, La Plata, Provincia de Buenos Aires YPF: otro acuerdo con una multinacional rusa para la extracción de gas en Vaca Muerta. Los peligros de las cláusulas secretas, del fracking y de los exorbitantes beneficios para petroleras extranjeras, a costa de hipotecar el futuro de los argentinos.     La empresa que dirige Miguel Galuccio firmó otro acuerdo con una multinacional rusa para la extracción de gas en Vaca Muerta. Los peligros de las cláusulas secretas, del fracking y de los exorbitantes beneficios para petroleras extranjeras, a costa de hipotecar el futuro de los argentinos. Resulta inexplicable que existan ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones al capital extranjero […]. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”, decía hace poco menos de un siglo el general e ingeniero civil Enrique Mosconi, que el 16 de octubre de 1922 se convirtió en el primer presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), estandarte de la exploración y explotación de crudo en el país. Ejercitando la memoria, que tanto reclama la presidenta Cristina Kirchner en cada una de sus asiduas cadenas nacionales, resulta una afrenta que sus discursos se jacten con frases como: “Tenemos patria” o “Tenemos soberanía”. En las antípodas, la realidad se desnuda con otras palabras: entrega de los recursos nacionales a las grandes empresas extranjeras que, beneficiadas por los millonarios subsidios del Estado, se solazan explotando el territorio argentino, obteniendo las mayores ganancias y sin reparar en los daños ambientales. Peligro secreto Ahora, la YPF que dirige Miguel Galuccio dio un paso más hacia la hipoteca del futuro del país, al asociarse con la petrolera rusa Gazprom “para desarrollar proyectos de extracción de gas (convencional y no convencional” en el megayacimiento de Vaca Muerta, en Neuquén. Este es el principio de un “acuerdo final de cooperación” que podría ser firmado en Rusia próximamente. Como en otros acuerdos similares con multinacionales estadounidenses (Chevrón y Dow Chemical, por ejemplo), malasias (Petronas) o chinas (Petroleum & Chemical y Sinopec), las claúsulas del contrato permanecen en secreto, sin que el pueblo tenga conocimiento de los negocios a los que se somete su país. Extracción de subsidios Herrero-YPFEn este sentido, el abogado y economista especializado en energía, exdirector de Yaciretá durante la última presidencia de Juan Domingo Perón, Félix Herrero, le dijo a Hoy que este gobierno ha optado “por no favorecer la soberanía de la explotación petrolera argentina, con el agravante de que cada uno de estos acuerdos suponen la extracción no convencional del crudo, vía fracking”, la peligrosa técnica que, al acelerar la explotación de gas y petróleo, destila fluidos con sustancias contaminantes y materiales radiactivos. No hay soberanía tecnológica para favorecer la extracción –“como hubo en la época de Mosconi”, recuerda Herrero- y la técnica utilizada por las empresas extranjeras es “sumamente peligrosa”, coinciden los especialistas. “¿Por qué, en una crisis mundial del petróleo, estas multinacionales vienen a la Argentina?”, se preguntó el exfuncionario peronista consultado por nuestro diario. “Sencillamente, porque mientras en las plazas internacionales el precio del barril ha descendido a los US$ 45, en nuestro país se paga a 77. Las industrias extranjeras se instalan aquí, más que por el crudo, por la extracción de subsidios”, advirtió Herrero, y dio cuenta de una paradoja perversa: “Esto es algo inédito en el mundo. Un gobierno con déficit fiscal, al que se le agotan las reservas del Banco Central, subsidia a empresas superavitarias, con grandes ganancias, mientras nosotros pagamos uno de los combustibles más caros del mundo”. Teníamos patria Para el experto en energía, “esta decisión de regalarle los recursos argentinos a las petroleras multinacionales, de garantizarles exorbitantes ingresos, se enmarca en la política de un gobierno que mediáticamente se jacta de tener una concepción nacional, pero que es profundamente liberal”. Porque, contra el relato oficial, la historia nos dice que hace mucho tiempo teníamos patria. Teníamos soberanía. Pero en estos largos doce años, la década infame del nuevo milenio, que el kirchnerismo dio en llamar “ganada”, arrasó con las banderas -hoy a media asta- de lo nacional y popular.