Por Félix Herrero

Introducción, por Laura García Vázquez “Luego de mi viaje a Uruguay por invitación de la Federación Ancap, en el cual pude exponer sobre YPF Sociedad Anónima y mencionar que a los uruguayos les cuesta menos el petróleo importado que a los argentinos el que sale de nuestro propio territorio, el querido Félix Herrero, ha realizado esta nota contribuyendo a describir el proceso del subsidio petrolero en Argentina. En definitiva, el estado siempre interviene y terminamos pagando los trabajadores y las  trabajadoras.”     unnamed (1)En nuestro país se vive el final de un gobierno que tiene una continuidad de doce años, colmatado de  actos económicos irracionales basados en la gran corrupción. Uno de los principales es el subsidio económico a las grandes compañías petroleras internacionales del petróleo, que también recibe la mixta asociada a la YPF de hoy, que no termina por ser una compañía nacional petrolera (NOC en inglés) por tener socios a inversores extranjeros, incluso a fondos buitres, y con una gestión complicada con ex funcionarios de la empresas norteamericana (ex francesa)  Schlumberger. Nuestro país, que ha perdido su carácter de naftas baratas y autoabastecido (todo lo contrario a lo que prometieron y justificaron los privatizadores), tanto de petróleo crudo y de gas natural, lleva a cabo una política suicida de subsidios económicos a empresas superavitarias y usando como excusa las legítimas subvenciones sociales, vía precios o aportes del Estado, tanto en la extracción del petróleo crudo como en el gas natural. Es la evidencia del fracaso de la privatización energética realizadas por las expresiones neoperonistas del menemismo y kirchnerismo. Hoy, hasta en Gran Bretaña están criticadas las políticas privatistas de la conservadora M. Thatcher y del socialdemócrata Blair. El nuevo presidente del Partido Laborista acusa al privatismo de ser asunto de los “bolsillos corporativos” que deterioraron los servicios y las tarifas públicos. Para Jeremy Corbyn, “la eficiencia privatizadora es sustancialmente un mito de conveniencia” (Roberto Kuttner, “El significado más grande de Jeremy Corbyn”, Huffington Post, 14 de septiembre de 2015). 1. La tercera crisis petrolera en 45 años. Cuando en 1969 se formó la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEC en inglés) ya se avizoraba que la unión de los países exportadores contra los países adictos al consumo petrolero y dueños de las compañías que constituían el oligopolio internacional (recordar a las siete hermanas), lograrían subir el precio de este bien estratégico. Así, las crisis de 1973 y 1979/80 fueron crisis que produjeron el alza del precio del petróleo. Pero ahora vivimos una crisis (2014/15) de carácter diferente: una importante baja del precio del petróleo la caracteriza. Desde abril del año pasado a hoy, la baja del precio del barril de petróleo en dólares (d/b) ha alcanzado un 62%, y esto sin tener en cuenta que pocos años antes el precio cerró a más de 150 d/b en una sesión de la bolsa de Nueva York. Hay dos bolsas que cotizan la mayor parte del petróleo que se comercializa en el mundo industrial capitalista: la de Nueva York, cuya cotización es también referencia en América Latina, con el  petróleo Intermedio del Oeste de Texas (WTI) y la de Londres con el petróleo Brent. El 12 de septiembre, por ejemplo, el WTI cotizó a 44 d/b mientras que el europeo estaba en 47 d/b. Hay que saber que los petróleos que tienen mayor densidad (pesados) o son sulfurosos (agrios) como el Escalante argentino de la cuenca de San Jorge (Chubut y Santa Cruz) son más baratos (incluso por el distanciamiento a los centros industriales nuestros petróleos son castigados por la lejanía), motivo por el cual el petróleo Medanito (neuquino) recibe un subsidio mayor, de 77 d/b. 2. El Escándalo ¿en qué consiste? Los que extraen (el petróleo no se produce) petróleo en Argentina reciben un subsidio singular en el mundo actual. En Argentina, siempre lo dijimos, el precio del petróleo no debía ser el internacional (que por supuesto no surge del mercado, es decir del corte de las rectas de la oferta con la de la demanda) sino que debería referirse al costo nacional más un tasa de ganancia que permita la expansión y la premiación a la inversión. Pero ahora, Argentina no sigue el precio internacional, pero tampoco el de su costo interno, sino una imprecisa y caprichosa fijación que nada tiene que ver con el precio internacional: 77 d/b no es 44 d/b en el petróleo de la fecha mencionada y 7,50 dólares no es 2,50 dólares el millón de BTU que es el costo y el precio en varios de los nodos de distribución del gas natural en Estados Unidos. El escándalo de este subsidio consiste en que en el momento en que el Estado nacional tiene un déficit fiscal importante (1.300 millones de dólares) subsidia a las compañías petroleras internacionales (IOC en inglés) que tienen ganancias (si bien en 2015 descendieron, en promedio estaría en un 9% sobre las ventas, y en el caso de ExxonMobil cerca del 19%). 3. La historia del escándalo. La explotación fraquinera fue la justificación del subsidio. Como su explotación, en promedio, exige gastos de inversión tres veces al del petróleo convencional y los gastos operativos lo doblan, se trató de convencer que para poder lograr el autoabastecimiento había que invertir en Vaca Muerta, y que para ello se debía auxiliar con precios elevados más que los internacionales Pero el curro extendió el subsidio económico al total de  la extracción de petróleo y gas natural, sea convencional o no-convencional. Esta nueva política de subsidios fue legalmente sustentada por los contratos secretos con Chevron, Dow Oil, Petronas y Sinopec, con la reforma de la Ley de Hidrocarburos, con el Decreto de fomento para el autoabastecimiento de hidrocarburos número 29.007, y con resoluciones de un ente coordinador de políticas hidrocarburíferas y de la secretaría de Energía. Hay que hacer conocer la Tesis Hidrocarburífera del Escandaloso Subsidio Petrolero de Argentina (The Spar, en inglés espato, o baritina, componente del barro o lodo que se aplica al trépano cuando se hacen las perforaciones). Por su parte, los gobernadores de las diez provincias petroleras (justicialistas menos Mendoza, Río Negro y Neuquén), proponen que en el caso que ganara la presidencia el gobernador de Buenos Aires se mantenga el subsidio petrolero nido de la corrupción. Claro que se va dejando de usar el término subsidio, al que se reemplaza con palabras eufemísticas como compensaciones o adicionales. 4. El  cálculo anual de la estafa. El cálculo es por demás sencillo, pero no siempre se cuenta con toda la información necesaria, gracias al secretismo cada vez más utilizado: si al valor subsidiado de 77 d/b le restamos el precio internacional (WTI 44,62 el 14 de setiembre) obtenemos el valor del regalo a las compañías, o sea 27 d/b. Si al subsidio lo multiplicamos por la extracción anual de nuestro país, tenemos el monto aproximado del subsidio a las petroleras, o sea alrededor 5.700 millones de dólares, un cálculo a propósito estrechado por varias razones (el barril vale en Argentina menos que el internacional porque no es dulce, ni liviano y tiene lejanía de los mercados internacionales), no toma en cuenta los valores de 3 dólares que se otorgaban durante los primeros meses de 2015 y finales de 2014 por aumento de extracción, y por incremento de exportación (se sigue exportando pesado de Cerro Dragón). A todo esto se deber sumar el subsidio empresario por la extracción de gas (7,50 dólares por Mbtu sobreelevando los 2,50). No es materia de eufemismos el subsidio. Es simplemente subsidio económico sin incidencia social, porque lo pagan las clases (¿medias’) cuando cargan el tanque de sus coches o el Estado nacional con el dinero que en una economía fiscalmente regresiva y poca progresiva lo soportan los sectores sociales de menores ingresos. 5. Un nuevo relato petrolero: ni autosuficiencia ni petróleo fraquinero. La política actual tiene pocas posibilidades de mantenerse, y ya está herida como la Vaca Muerta por la caída de los precios del petróleo, que según Goldman Sachs bajará a 20 d/b el año próximo (ver N. Fridman y B. Faucon,  “El piso del petróleo puede estar en 20 dólares”, en The Wall Street Journal, La Nación, 14 de septiembre). Claro, que los subsidios sociales no pueden dejar de mantenerse mientras no sean clientelistas, abonados a quienes no buscan trabajo, ni instrumento de creación de una economía del no-trabajo. Claro, sin trabajo no hay acción laboral, y se puede hacer lo que se quiera. 6. La Tesis Hidrocarburífera del Escandaloso Subsidio al Petróleo Argentino (The Spar). Estamos viendo una situación increíble e inexistente en el mundo: ningún Estado en déficit fiscal subsidia a las grandes compañías petroleras. En Argentina, se disimula este tipo de subsidio económico, confundiendo estos beneficios propios de la corrupción con la ayuda social a los que no pueden obtener ingresos legítimos. En ningún país el crudo vale 77 dólares, para el gozo de las compañías petroleras que se reúnen en Neuquén con las complicidades de las Provincias extractoras para pedir el mantenimiento del subsidio petrolero. La presencia del funcionario principal de YPF es positiva porque tuvo que comprometerse políticamente con el gobierno del FpV.  La tesis The Spar muestra valores que espantan: alcanzan a la mitad del actual déficit fiscal del Estado nacional, a la cuarta parte de la inversión total hasta el 2020 para terminar con los cortes eléctricos, al valor similar de las exportaciones de energías en el 2015. Es un muy grande regalo para tantas necesidades insatisfechas. No es con eufemismos ni con evasivas, como la de la actual ministra de industria, Débora Giorgi, la “prorrogadora” de las petroleras en Loma de la Lata durante el gobierno de De la Rúa, y hoy defensora confesa de las concesiones de Vaca Muerta para solucionar la actual crisis energética. D. Giogi dice (Perfil, 12 de setiembre) que no es materia de su ministerio mantener los 77 d/b. ¿No se afirmaba que el subsidio se hacía para que las industrias locales pudieran desarrollarse y crecer? Claro que no, el subsidio petrolero no es materia del Ministerio de Industria sino de las petroleras superavitarias.