marcha-federal-plaza Jorge Cardelli - Dirigente Nac. Corriente Nac. Emancipación Sur   La Marcha Federal contra el ajuste del 2 de Septiembre es la tercera Jornada de Lucha Nacional de los trabajadores contra la política neoliberal y ajustista de Macri y donde lo determinante de su realización fue la concepción de la Unidad en la Acción que predomino en las fuerzas convocantes. Pero además esta marcha tuvo su eje convocante en las dos CTA llevando a estas a un lugar de mayor referencia en el conjunto de la clase trabajadora de nuestro país. El 29 de Abril tuvimos un histórico paro con una movilización de 300000 trabajadores y fueron las cinco Centrales Sindicales las convocantes unidas por el principio de la Unidad en la Acción. Es importante destacar que esa movilización fue determinante para que salga del Congreso la Ley Anti-despidos que después Macri veto en un acto de profundo desprecio por los sentimientos populares expresados en esa movilización. También es importante señalar que desde la CTA A se  planteó que de continuar la política macrista de ajuste y despidos debíamos ir hacia un paro general convocado por las cinco Centrales Sindicales. Es claro que desde las diferentes corrientes que confluyeron en la unidad de la CGT le han venido sacando el cuerpo al paro general. Siempre prefieren la negociación y cuando la presión de los trabajadores se hace sentir con fuerza van al paro. El paro desde su perspectiva cumple dos funciones. Por un lado sirve para descomprimir la presión de los trabajadores y por otro genera mejores relaciones de fuerza para negociar. Esta concepción vandorista es hegemónica en el Movimiento Obrero Peronista desde los 60. No buscan la transformación de las relaciones de fuerza a favor de la clase trabajadora sino su adaptación en las condiciones lo más ventajosas posibles en el marco del  orden dependiente de carácter  capitalista. Esta estrategia de adaptación pasiva al orden político y económico dominante, encuentra en nuestro país cada vez más límites, dado los obstáculos crecientes del desarrollo económico e industrial dependiente y que tienen como principal consecuencia la pobreza, la precarización y la superexplotación  de los trabajadores. Esto es expresión de una profunda crisis de la estructura productiva dependiente de nuestro país con predominio capitalista. La crisis de hegemonía del 2001-2002 se genero en el marco de la profundización coyuntural de esta de esta crisis estructural, que el kirchnerismo la supero parcialmente por vía de importantes concesiones al Movimiento Popular en el marco de condiciones económicas  internacionales   altamente favorables para la balanza comercial, pero sin afectar el gobierno de la economía por parte de la oligarquía terrateniente y los monopolios imperialistas. Estas condiciones económicas internacionales duraron hasta fines de la primera década del siglo XXI. De ellas solo se beneficiaron las clases dominantes, en particular los sectores de la dupla oligarquía terrateniente-agronegocio, el extractivismo, el capital financiero y una burguesía intermediaria alimentada desde el estado. Durante todo este proceso el país no se industrializo y ahora los limites al crecimiento económico y al desarrollo industrial dependiente han regresado de manera aumentada. El macrismo propone como salida de transición además del ajuste, aumentar la precarización laboral y la superexplotación  de los trabajadores para promover la inversión extranjera. Receta conocida, que históricamente funcionò a medias allá por los sesenta, y que sólo termina aumenta la pobreza, que en la realidad actual ya está sucediendo. En este marco la resistencia popular hace sentir su fuerza y así comienza su regreso la crisis de hegemonía, que desata fuertes temores en las clases dominantes. La conciencia en los dirigentes de la CGT del carácter antiobrero y antipopular de la ofensiva macrista es la que ha generado las condiciones para la unidad de la misma, que hoy ya se encamina hacia el paro general de conjunto con la CTA A y la CTA de los  Trabajadores. Parar el proyecto macrista y negociar un orden político y económico que detenga el agravamiento de la crisis actual expresada en el crecimiento de la pobreza, la precarización, la super- explotación es una línea de acción que hoy unifica a la CGT. Quiero destacar que posteriormente tuvimos la Jornada Nacional de Lucha del 2 de Junio con una movilización multitudinaria de los trabajadores hacia la Plaza de Mayo. Aquí es importante señalar que esta jornada es una muestra importante de la potencialidad de la Unidad de Acción. De esa movilización  participaron además de la Multisectorial que históricamente viene articulando con la CTA A, la seccional de ferroviarios que conduce el Pollo Sobrero, la Federación de Aceiteros, la nueva conducción del SUTNA, La Bancaria que conduce Palazzo, la CTA de los Trabajadores, otros movimientos sociales y las fuerzas de izquierda. Es el mismo camino de la unidad de acción que llevan adelante los trabajadores de la CTA-A en muchas provincias. Esta unidad lo que presenta de importancia, es su potencial para impulsar una propuesta de Unidad de Acción y de Acuerdo Programático en torno a puntos reivindicativos básicos y a ejes antimperialistas claros, como el no pago de la deuda externa ilegítima, la nacionalización del comercio exterior y el sistema financiero y un proceso de democratización del acceso a la tierra como parte de una reforma agraria. Finalmente llegamos a la Marcha Federal. La masividad esta fuera de discusión. La política ajustista del Macrismo sintió el impacto y también la CGT sintió la presión por el paro general que tiene en la CTA A como uno de sus promotores más comprometidos. Es claro que la fuerza de la masividad estuvo asociada a la Unidad en la Acción. Además de las dos CTA participo la Corriente Federal donde participan La Bancaria, dirigida por Palazzo que es radical, SADOP de los docentes privados, otros sectores docentes y otros sindicatos con historia combativa. Participaron los camioneros y su Sec. Gral.  Pablo Moyano y muchas otras organizaciones sindicales que están en la CGT y que son una fuerza promotora del paro general. El grito mas fuerte no fue volveremos, lo que seguramente desconcertó a los que llamaron a no participar de la marcha, sino paro general, a lo que Yasky respondió al terminar su discurso diciendo que la cuenta regresiva hacia el paro general había comenzado. Alrededor de la participación en la Marcha Federal se origino un importante debate al interior del Movimiento Popular. Dadas que las características de partida de la Marcha Federal eran fuerte connotación kirchnerista, motivo a muchos a impulsar su no participación o en su defecto no promoverla. Estaba el fantasma de que fuese una marcha que terminase relativizando la lucha contra el ajuste, el paro general y centrándose en la consigna “volveremos”. Con el correr de los días se hicieron visibles dos cosas. La primera era que la participación iba a ser grande y que muchos sectores que la promovían, mas allá de su origen kirchnerista, querían centrarla en la lucha contra el ajuste y como antesala del paro general. La segunda era que si se ampliaba el arco de participantes y convocantes, los puntos de “lucha contra el ajuste” y “paro general” iban a terminar siendo predominantes. Esto hizo que se sumaran muchas organizaciones gremiales y entre ellas la CTA A. Hubo otras organizaciones sindicales, agrupaciones gremiales y movimientos sociales que no vieron esto y prefirieron mantenerse al margen. Como siempre la única verdad es la realidad y la Marcha Federal termino en un hecho de masas de mas de 200000 personas, claramente antimacrista y por el paro general. El “volveremos”, mas allá de la “fauna kirchnerista” que se hizo presente y visible en la Marcha, quedo en el camino. Seguramente esta misma unidad se volcara a las calles el 16 de Septiembre en la Audiencia Pública por el Tarifazo. Para finalizar este breve comentario sobre la Marcha Federal y sus antecedentes en este año me parece importante plantear tres reflexiones en torno a la coyuntura política actual. La primera de ellas es que en los diarios de importante peso político como La Nación, Clarín o Pagina 12 activan de manera creciente la expectativa electoral del año que viene, promoviendo en los hechos el camino electoral como el lugar determinante de resolución del conflicto social y, poniéndole límites al papel transformador de las relaciones de fuerza de la movilización popular. Desde ya Clarín y Nación con Macri y Massa y Pagina 12 con Cristina. Miran a las movilizaciones populares con los ojos puestos en el horizonte electoral del 2017. La segunda, en clara relación con la primera, es que el kirchnerismo disputa la dirección del Movimiento  Popular desde una perspectiva esencialmente electoral y centrado en reorganizar una propuesta política con los ejes que predominaron durante los 12 años de gobierno anterior. No está entre sus objetivos promover un reagrupamiento del Campo Popular que profundice su organización y sus contenidos programáticos. En este sentido nosotros debemos ser profundamente críticos señalando que la política kirchnerista tiene responsabilidad en haber generado las condiciones para que el discurso macrista penetre en importantes sectores sociales al punto que pudo ganar una mayoría electoral. Esta responsabilidad les deviene que luego de haber llegado al gobierno, producto de las condiciones generadas por la inmensa rebelión popular de Diciembre del 2001 y del estado asambleario del 2002, no solo no realizaron ninguna acción de fondo que debilitase el poder de clase de la oligarquía terrateniente y sus socios imperialistas, sino que gobernaron en alianza con ellos. Como dijimos más arriba, fueron estos sectores los que se beneficiaron de las buenas condiciones económicas internacionales. Como última reflexión y complementando lo anterior, el macrismo y el kirchnerismo, en tanto hacen de lo electoral el centro de la confrontación política, se autoalimentan. El macrismo denuncia a todo el que se le oponga,  que le hace el juego al kirchnerismo buscando desprestigiar la denuncia y la confrontación a su política antipopular y entreguista. El kirchnerismo en su denuncia al neoliberalismo entreguista y antipopular del macrismo busca diluir sus responsabilidades políticas en el gobierno, que contribuyeron a generar las condiciones para la penetración en los sectores populares de los ejes del ideario macrista que le permitieron el triunfo electoral. La línea de avance de la CTA A está en profundizar la Unidad de Acción contra la política ajustista de Macri con centro en una creciente profundización programática antiimperialista, popular y democrática y buscando articular una convergencia de organizaciones y agrupaciones gremiales, organizaciones y movimientos sociales, que promuevan un protagonismo unificado y programático de la clase trabajadora en un horizonte de transformación de las relaciones de fuerza. jorge-cardeli Jorge Cardelli