trenesEn mi escrito anterior sobre “la cara oculta de la sojización” señalé la reprimarización no solo de nuestra economía, sino de nuestra sociedad toda y la concentración urbana de nuestras poblaciones. Ante estas duras y trágicas realidades, plantee que, ante el modelo productivo impuesto, deberíamos plantearnos como Pueblo revertir el proceso de ocupación de las tierras de nuestra Argentina.

El planteo no es una cuestión menor, sino que implica el intento de romper con el modelo productivo impuesto y por lo tanto de sus consecuencias.

Hay que conocer la realidad para modificarla y no considerarla como el fruto de un determinismo histórico y mucho menos como el resultado único de nuestros errores. Esta realidad es la consecuencia de todo un proceso, que hoy se da a nivel mundial y que nos asigna el papel de meros productores de productos primarios. Para modificar esta realidad son necesarias políticas de estado que generen el movimiento contrario a la dirección nefasta a la que nos conducen.

Una posibilidad de cambio real, es aprovechar el  intento de establecer “zonas de resguardo” alrededor de los ejidos urbanos, con el fin de preservarlos de la contaminación derivada de la fumigaciones con agrotóxicos puede ser una oportunidad. Las zonas de resguardo no son el fin planteado, son una posibilidad concreta de iniciar el proceso del cual hablo.

Esas tierras disponibles, que no estarían afectadas por el modelo productivo impuesto, unidas a la reinstalación del ferrocarril como medio privilegiado de comunicación, generarían una corriente migratoria inversa a la que nos están condenando.

Esta es la política de estado de la cual hablo. Porque la decisión sin las instrumentaciones necesarias, no conducen a nada o la sumo conducen a una nueva frustración. La instrumentación debe estar reflejada por asignaciones de fondos presupuestarios que contemplen la inversión en vivienda, salud, educación y comunicaciones en las zonas donde se fijen nuevas poblaciones es la herramienta imprescindible para el proceso que planteo sea una nueva realidad.

En las nuevas locaciones, el modelo productivo debe estar dirigido a la producción de alimentos verdaderos, no de aquellos que son fruto de la manipulación genética. En nuestro país hay más que suficientes experiencias de producción agrícola en ese sentido y los profesionales capaces para diseñar y conducir estas experiencias. Cuando planteábamos el lema “un millón de chacras” ese era el sentido. No es el número lo central, lo central es comenzar un proceso que revierta la situación a la que nos están llevando.

Si queremos ser fieles a nuestro Pueblo y a nosotros mismos, este planteo “Tren + Tierra = Trabajo” es una oportunidad concreta. Con esto no me resigno a ser un simple productor de productos primarios, solo lo considero un primer paso para posibilitar desarrollos autónomos que rompan con el modelo impuesto.

Las fuerzas políticas hegemónicas jamás van a hacer un planteo de este tipo. Ellas responden al modelo. Solo la unión de fuerzas realmente comprometidas con el Pueblo, podrán afrontar el cambio.

La realidad de hoy nos desafía. Solo daremos respuesta a ese desafío con propuestas que subviertan el destino al que nos condenan.

Juan Albaytero. Dirección Pcial. Emancipación Sur.