auton305-7d3bf Jorge Cardelli - Dirigente Nacional de Emancipación Sur   La ofensiva imperialista y neoliberal de Macri Desde el triunfo del macrismo a través de Cambiemos en nuestro país se ha reactualizado una contraofensiva de carácter neoliberal sostenida desde los EEUU y sus aliados imperialistas de Europa. El triunfo de Trump traerá modificaciones en la confrontación interimperialista pero, desde ya, ninguna sobre el carácter estructural de nuestra dependencia. Tampoco cambiarán los lineamientos estratégicos del proyecto macrista. Los ejes son profundizar el protagonismo del capital imperialista, el agronegocio y la exportación minera. Desarrollar un proceso de acumulación de capital liderado por las exportaciones, la inversión extranjera y el endeudamiento externo. Fortalecer la alianza de la oligarquía terrateniente, el capital imperialista y la burguesía intermediaria que se sume al proyecto. Profundizar la circulación y apropiación de la renta del suelo y la plusvalía producto de la superexplotaciòn del trabajo. La enorme precariedad laboral heredada y la ofensiva creciente en modificar el “régimen laboral” apuntan en esta dirección. La idea central es profundizar la inserción dependiente en el mercado mundial de la mano del capital imperialista, del agronegocio, del endeudamiento externo, del desarrollo de obras de infraestructura y de modificar las condiciones laborales para posibilitar la superexplotaciòn. Esta idea para realizarse presupone homogeneizar las clases dominantes en torno a una nueva hegemonía. Este es el proceso que está viviendo actualmente el macrismo. Esto se entiende mas cuando se ve en la oposición a los intelectuales del Massismo o del P.J. acompañando, aunque con ciertas diferencias, este proyecto. El balance de un año de conducción del estado en dirección de los objetivos estratégicos les presenta a los macristas aspectos contradictorios. Por un lado, en lo que hace al avance de la hegemonía macrista sobre el universo de la política partidaria, el parlamento les ha sido adverso, han tenido importantes derrotas y los sectores dominantes del Massismo y del P.J. han dado pelea corriéndose de los aspectos más duros del neoliberalismo macrista. En muchas cuestiones fundamentales y estratégicas han votado de conjunto y han confrontado en lo que hace a aspectos de contenido fuertemente neoliberal. Macri pudo avanzar, por el aval implícito de estos sectores, en la negociación con los fondos buitres, en un brutal endeudamiento externo, en la transferencia de ingresos a los exportadores, en el aumento de las tarifas de los servicio públicos y otros no tan espectaculares. Han postergado el déficit fiscal aunque no el reordenamiento del estado. Estos avances son el aspecto positivo del balance macrista de este año. A esto hay que agregarle la baja del salario en un promedio del orden del 10% y el aval de la CGT para empezar a discutir la Ley de ART. Por otra parte logró un acuerdo con los principales Movimientos  Sociales (CTEP, Barrios de Pie y la CCC) y la CGT en torno a una ley de emergencia que implica importantes logros para los desocupados y también espera avanzar en la reducción del impacto del impuesto a las ganancias como concesión a los trabajadores. Estos acuerdos tienen como contrapartida garantizar cierta paz social por algunos meses. Esto en los hechos se manifiesta en la desactivación del paro general por la CGT. Son todos beneficios para la coyuntura de fin de año y el aval para empezar a discutir “condiciones laborales” como es el caso de la Ley de las ART. Una parte negativa del balance se una piedra en el zapato cada vez más dolorosa, es la continuidad de la recesión. En esto entran factores de orden interno como la falta de unidad política de las clases dominantes, la fragilidad de la paz social que están negociando con la Ley de Emergencia o de orden externo como las reformulaciones de los movimientos de capitales. La resistencia al ajuste Ante semejante ofensiva neoliberal y pro-imperialista la resistencia popular comenzó con infinidad de matices. La defensa de los puestos de trabajo ha sido inmensa, tanto en el estado como en los privados. En el  caso del estado  es necesario destacar el esfuerzo realizado por los trabajadores del estado, docentes, judiciales, de la salud, estudiantes universitarios  en las diferentes provincias del país como en el Estado Nacional. En el plano de los privados la lucha implicó paros, tomas de fábrica, cortes de rutas y movilizaciones. La lucha por el salario, sea en paritarias o no, ha implicado el desarrollo de paros y movilizaciones. Docentes de todos los niveles, aceiteros,  judiciales, trabajadores de la salud, bancarios, de la energía, camioneros y otros en muchos casos consiguieron importantes aumentos salariales, pero no recuperaron el deterioro del mismo producto de la brutal inflación de la primera mitad del año. Esto se agravo en el caso de los trabajadores conveniados. El gobierno no accedió a reabrir las paritarias y no cumplió con la suba del mínimo imponible en el impuesto a las ganancias. En el plano provincial hay conflictos donde la represión gubernamental ha alcanzado niveles propios de una Dictadura militar. Es el caso de Tierra del Fuego donde se primero se condeno penalmente a la dirigencia sindical docente (SUTEF) y ahora se los exonero sin respetar la tutela sindical  Con características fuertemente represivas también actuaron los gobiernos de las provincias de Santa Cruz,  Chaco y Misiones. En este último caso se llego a la amenaza con total impunidad de la familia del dirigente sindical docente y de la CTA A, Rubén Ortiz. La CTA Autónoma y otras organizaciones sindicales han acompañado y acompañan todas estas luchas tomándolas como propias y haciéndose  presente cada vez que es necesario y posible, interviniendo en los conflictos y poniendo su peso institucional en la relación con los gobiernos. Este protagonismo se ha realizado en los marcos de la política gremial de unidad en la acción avalada por la mayoría de los compañeros en su práctica concreta en las luchas provinciales. Una  victoria de esta política fue el voto mayoritario en el Congreso Nacional de la ley antidespidos y que Macri veto en una actitud profundamente antidemocrática La respuesta a este veto fue la masiva movilización de los trabajadores el 2 de Junio. En este plano, en el de las movilizaciones, señalamos la Marcha del 24 Febrero a Plaza de Mayo con el protagonismo de la CTA Autónoma y de la CTA de los Trabajadores y de las fuerzas políticas de izquierda, la multitudinaria marcha universitaria – con la unidad de todo el arco político docente y estudiantil- del 12 de mayo ante la política educativa de sequía salarial y de privatización educativa anunciada por el Ministro Bulrich, el histórico paro del 29 de Abril donde más de 300000 trabajadores ganaron la calle con la presencia de la CTA A y las otras centrales obreras. Hay que destacar que ese paro fue determinante para que salga del Congreso la Ley Antidespidos. No quiero dejar de destacar la Jornada Nacional de Lucha del 2 de Junio con una movilización multitudinaria hacia la Plaza de Mayo en respuesta al veto de Macri. Aquí es importante señalar que esta jornada es una muestra importante de la potencialidad de la incipiente e ineludible unidad de acción. De esa movilización  participaron además de la Multisectorial que históricamente vino articulando con la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores, la seccional de ferroviarios que conduce el Pollo Sobrero, la Federación de Aceiteros, la nueva conducción del SUTNA, La Bancaria, otros movimientos sociales y las fuerzas de izquierda. Con características y ejes convocantes parecidos, con la participación de casi todos los convocantes de la  Movilización del 2 de Junio, se dieron las movilizaciones con Acto en Plaza de Mayo el 2 de Septiembre (Marcha Federal) y la del 4 de Noviembre. El peso de la convocatoria y organización recayó en la CTA Autónoma y en la CTA de los Trabajadores. Finalmente es importante destacar la lucha contra el tarifazo. Fue otro ejemplo de unidad de acción, de convergencia de organizaciones sindicales (CTA Autónoma, APJ Gas, FETERA y otras) con movimientos sociales. Hubo movilizaciones, cacerolazos y acciones legales. Si bien el gobierno se salió con la suya, debió extenderlo en el tiempo y pagar un importante costo político. Reflexión final Como observación mas general creo que se puede señalar que indudablemente ha habido y hay resistencia a la embestida imperialista y neoliberal de Macri, pero muestra una importante desarticulación interna. Por un lado la CGT ha decidido no confrontar abiertamente con Macri. Va negociando de manera combinada el conflicto con la garantía de que no haya desbordes sociales. Recuperaron los fondos de las obras sociales. Enfriaron el impulso al paro general y en el tema de las tarifas han hecho una oposición de carácter formal. Por otro lado la CGT junto a los Movimientos Sociales de mayor peso, CTEP, CCC y Barrios de Pie están negociando una ley de emergencia que lleva implícito un acuerdo de garantía de paz social hasta Marzo por lo menos. Esto es una muestra clara de desarticulación del Movimiento Popular y en particular de los trabajadores. Por otro lado desde la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores impulsaron con mucha fuerza terminar el año con un paro general.  Esto nos paraba de otra manera el año que viene. Ponía en el centro la lucha por el salario y las condiciones de trabajo. Pero en el logro de este objetivo fuimos derrotados. Es claro que no tenemos que esperar que la CGT actual, surgida de una reconstruida alianza del viejo Participacionismo Sindical y de un Vandorismo debilitado que venía liderando camioneros,  encabece la lucha contra el macrismo. Pero si podemos empujarlos a que estén a la altura de la circunstancias en la medida que la presión de los trabajadores crece e inclusive desborda la orgánica de la CGT. Desde este punto de vista para el Movimiento Popular es central denunciar las características de la ofensiva neoliberal e imperial del macrismo y avanzar, en el caso de los trabajadores, en la generación de una articulación o confluencia sindical orgánica y democrática, comprometida con las históricas luchas de los trabajadores y con un programa reivindicativo-político. Una instancia político-sindical que sea capaz de dar batalla política e ideológica, en los marcos de los objetivos de unidad de los trabajadores, a la dirigencia sindical negociadora, que siempre se inspira política e ideológicamente en las variantes históricas de integración del Movimiento Obrero al proyecto dependiente de turno. Es claro que la CTA autónoma, con sus antecedentes conceptuales y prácticos en la lucha contra el unicato sindical como en el desarrollo de instancias institucionales democratizadoras, como otras organizaciones sindicales nacionales que están dando batalla en el terreno concreto contra el neoliberalismo proimperialista de Macri, en esto incluyo a la CTA de los trabajadores y a otras organizaciones sindicales, algunas integrantes de la CGT u otras afines a la izquierda o que han tenido acercamientos con el kirchnerismo, deben ser de la partida. Es claro que estamos ante una transformación de la situación. Un ofensiva neoliberal reactualizada –esto no es lo mismo que el Menemismo- y una crisis importantes del Movimiento Nacional Popular. En lo que hace a este último han crecido las diferencias en torno a los enfoque estratégicos o estrategias de poder. Se han profundizado tendencias que priorizan la confrontación electoral subordinando el papel de la lucha de los trabajadores en la transformación de la relación de fuerzas con las clases dominantes a los resultados de la confrontación electoral. Creo que ese camino es equivocado. Es necesario reconstruir un sindicalismo de liberación, en el marco de las condiciones actuales e inspirándose en la larga tradición de esta perspectiva en nuestra patria. Unidad en la acción y programa político de liberación son hoy una prioridad. Por ese camino le abriremos la puerta a la rebelión  popular  y a la construcción del Frente Nacional, Popular y Democrático. Lo electoral tiene que ser parte de este camino. La historia de lucha de nuestro pueblo enseña que la rebelión popular es la condición necesaria para la transformación de la relación de fuerzas de los trabajadores con las clases dominantes y para hacer visible un programa de independencia nacional y soberanía política, un programa de transición al socialismo.