Si hacemos un repaso sobre historia argentina, con sentido patriótico y social, podremos ver que es así y entender la situación actual y sus causas.
Europa del siglo XIX: Revolución industrial en plena marcha. Uno de sus mayores exponentes: el Reino Unido de Gran Bretaña; también, centro ideológico del liberalismo comercial; no así el político, del que era un gran enemigo. Para beneficio de su industria y aumentar su poder, Gran Bretaña promovía la división internacional del trabajo; esquema por el cual el Reino Unido era proveedor de manufacturas y comprador de materias primas.
Después de Caseros y Pavón, Argentina entró en ese esquema económico con apoyo interesado, o no, de pensadores y políticos criollos, seguidores de Rivadavia, como Alberdi, Sarmiento, Mitre, etc.; quienes fueron los fundadores de lo que Jauretche llamaba “El Coloniaje Mental”; porque para dominar políticamente, primero hay que hacer una lavado de cerebros que sirva para convencer a un grupo de intelectuales locales de las bondades de ser una “cuasi colonia” económica, donde los mayores beneficios los recogen los mercaderes imperialistas y los sectores burgueses asociados a ese sistema de dominación, en el que los capitales británicos fueron asentándose aquí en exportación de granos, carnes y derivados, como también en ferrocarriles. Este modelo de país-granja, duró hasta la primera década del siglo XX, cuando apareció una incipiente industria nacional moderna, que creció en el primer gobierno de Irigoyen. En este período apareció la primera industria estratégica estatal: YPF. Paralelo a esto, el gobierno radical mejoró algo las condiciones laborales en muchos gremios (si tenían dirigentes radicales), y las condiciones de vida en ciudades. Además tuvo una orientación de defensa de la soberanía y de estrechar amistad con otros gobiernos hispanoamericanos
El golpe del 30´ tuvo como objetivos rebajas de beneficios sociales, debilitar a YPF y reconvertir al país en granja del imperio británico, que se plasmó luego en el pacto Roca-Runciman, al que Jauretche llamó “El estatuto legal del coloniaje”, ya que era totalmente a favor de los intereses británicos. En esta época apareció FORJA, que se esforzó en revisar la historia argentina, cuestionar los postulados falaces de los liberales y estudiar el esquema de dominación británico, bregando por formular un pensamiento nacional con propuestas al servicio del país y de las mayorías populares.
El aporte de FORJA y de las corrientes anarquistas y socialistas, en el 45 se plasmaron en un movimiento nacional que dio surgimiento a Perón, el cual se lo apropió, pero al que le dio vida en lo político e institucional, implementando un modelo de estado de bienestar, que pese al golpe del 55 y los intentos de las dictaduras por destruir ese modelo, se mantuvo hasta el gobierno de Menem. Este, con sus cómplices del PJ, de la UCD y UCR, dentro de la corriente neoliberal, arrasaron ese modelo estatal, continuando la obra previa de Martínez de Hoz, destructora de la industria nacional, implementando un modelo de país exportador de materias primas, con endeudamiento externo, sujeto a los caprichos del mercado, con importación de manufacturas, precarización laboral, con gran dependencia en lo político, económico y jurídico.
¿Qué pasó con las ideas nacionales de Patria soberana y justicia social? Pues durante años, el liberalismo fue minando esas ideas, sembrando descontento hacia todo lo estatal al tornar ineficientes las empresas y dependencias estatales, cada vez que estaba en gobiernos de facto, apañando la incompetencia o corrupción de empleados y funcionarios; y también mostrando como maravillas los niveles de vida de países poderosos (que tienen buen nivel de vida por ser imperialistas, y porque vuelcan en sus sociedades los beneficios que saquean de otros países), infestando a la sociedad con la cultura del individualismo a ultranza para el triunfo personal. Esa tarea ideológica reflotó la mentalidad “tilinga” en generaciones jóvenes, embaucándolas con promesas falsas de progreso a través de privatizaciones y libertad de mercado, y con espejismos sobre países europeos o EEUU.
Esa nueva mentalidad neoliberal dio origen a la UCD, luego al PRO y a los mercenarios del PJ y otras fuerzas, que defendieron al modelo de los 90´, que continuó De La Rúa, y que, de fondo, no fue transformado por el FPV, como puede verse en la explotación de hidrocarburos, minería, pesca, agricultura, energía eléctrica, transporte terrestre y naval, comunicaciones, comercio exterior, precarización laboral y deuda externa fraudulenta.
El desafío, como planteara FORJA, es rearmar el pensamiento político nacional para construir un modelo de país soberano en lo político, económico y jurídico, con justicia social, con participación de los trabajadores en los distintos planos del poder, con solidaridad latinoamericana. A favor de esto, existen muchas organizaciones políticas y sociales, que tienen muchas ideas generales comunes en ese sentido, pese a diferencias en las formas de instrumentación o características de ellas. Lo negativo, es la desconfianza en esa vanguardia a crear fuerzas partidarias, sembrada por los malos ejemplos de los partidos hegemónicos y por los medios audiovisuales, presentando a todo como lo mismo, para desanimar la participación en política. También hay mucha dispersión de esfuerzos y tareas, amén de características sectarias (basadas en diferencias sobre métodos, o en impulsar modelos que no sirven para el proceso revolucionario local, o en ideas abstractas sobre panoramas futuros y sobre calidades de referentes o dirigentes).
La situación actual, con sus componentes económicos y ambientales negativos, en parte hace que muchas diferencias se vengan abajo y que los referentes sectarios o charlatanes queden fuera de carrera, o en un plano secundario; y también, el fragor de las luchas sociales, permite el surgimiento de nuevos referentes o líderes de movimientos de resistencia. Lo fundamental para la causa nacional y de los trabajadores, es que todo ese fermento de movimiento de emancipación tenga un contenido político que responda a las necesidades nacionales populares y anti imperialistas, y a la aspiración a la unidad latinoamericana, por un lado; y por otro lado, es crucial la labor de construir ese movimiento emancipador en la diversidad, superando la dispersión, para plasmar con el tiempo una alternativa política que dispute poder a las fuerzas políticas entreguistas o pseudo nacionales y populares.
En ese sentido, Proyecto Sur de Pcia de BsAs y la Corriente Nacional Emancipación Sur, han promovido el encuentro y debate entre distintas organizaciones políticas y sociales, que confluyeron a fines del año pasado en un primer encuentro llamado “Diálogos para la Emancipación”, donde reconocerse mutuamente, compartir puntos de vista y alentar una alternativa que unifique a sectores que quieren cambiar la Argentina, a través de las luchas y de los momentos electorales, y sea parte de la reconstrucción política estratégica del campo popular para lograr la Emancipación nacional y social.
Situacion y mentalidad tilinga
¿Argentina tropieza siempre con la misma piedra?

